A Room of Their Own, de Susan Meiselas

Soledad Álvarez Velasco
King’s College London

La palabra refugio proviene del latin refugium, que significa acción de huir, de fugarse, o también lugar protegido, o espacio habitable para el amparo, la ayuda, o la acogida (RAE). Hoy ese concepto es en uno de los más politizados y mediáticamente más difundidos como parte de la coyuntura política europea, estadounidense, y latinoamericana. En gran medida debido a que Estados y sociedades de acogida, se ven en la disyuntiva de tener que abrir sus puertas para dar refugio a miles de mujeres y hombres adultos, adolescentes, niños, y niñas que, fugándose de la violencia de la guerra, de la pobreza, del racismo, o de conflictos religiosos, no cesan de estar en movimiento hasta encontrar un espacio de relativa paz para reconstruir sus vidas, aunque sea en geografías completamente ajenas a su propia historia.  

Acostumbrada a fotografiar desde 1970, entre otras cosas, los efectos espaciales, sociales e individuales que dejan la violencia y las guerras, en el libro A Room of Their Own (2017), la fotógrafa y documentalista estadounidense, Susan Meiselas se adentra en otro tipo de fuga de otra forma de violencia hacia otro tipo de refugio. A través de su lente, ella captura la experiencia de mujeres que viven en el Reino Unido, que huyen de la violencia doméstica, y que son acogidas en refugios.  

En 1971, en Chiswick, un barrio al oeste de Londres, el primer refugio para mujeres que huían de la violencia doméstica abrió sus puertas. Ahí, ellas encontraron un espacio pionero de ayuda y de cuidado, donde pudieron sanar de los efectos del abuso físico, emocional, y sexual. Entre 1971 y el 2018, la violencia doméstica ha incrementado, así como el número de refugios que reciben a mujeres: actualmente más de 160,000 mujeres en el Reino Unido escapan de formas de violencia doméstica (Bulam) a los más de 300 refugios (BBC) que ahí existen para acogerlas. Meiselas se adentró en uno de ellos para capturar así la experiencia de ser refugiada de otra forma de guerra contemporánea, una guerra que en la cotidianeidad violenta deliberadamente a mujeres y a sus hijos, en su gran mayoría.  

La propuesta artística de Meiselas surgió de la complicidad entre ella y varias mujeres refugiadas cuyas vidas habían sido profundamente impactadas por la violencia doméstica. Sus fotografías, pero también los testimonios y trabajos artísticos de esas mujeres refugiadas, componen esta obra. Se trata de una reflexión colectiva en torno al refugio como espacio de acogida, pero también como acto autónomo de fuga. De ahí que el título de la obra A Room of Their Own, o una habitación propia, dialogue directamente con el ensayo publicado, en 1929, bajo ese mismo título por Virgina Woolf. Tanto en el trabajo de Meiselas como en el texto de Woolf, hay una reflexión explícita sobre la importancia de contar con un espacio propio como elemento constitutivo de la autonomía de las mujeres. Woolf reflexionaba sobre la importancia de que las mujeres universitarias accedan a habitaciones propias para recrear libremente sus vidas, y para tener la posibilidad de escribir. Meiselas, en cambio, nos muestra a través de una serie fotográfica y narrativa, cómo el refugio, como espacio de acogida, es para esas mujeres violentadas un lugar para ellas mismas, donde pueden reconstruirse, sanarse, cuidarse, cuidar a sus hijos, y recrear también libremente sus vidas.  

Desde que los refugios para mujeres se crearon en el Reino Unido, su misión ha sido la de ser espacios seguros, que ofrecen servicios de apoyo sicológico, social, e incluso económico para mujeres violentadas y para sus hijos. Son espacios que se fundan en el principio de que las mujeres son responsables de tomar sus decisiones, y al ser sujetos con poder pueden transformar sus propias vidas (Meiselas en Smyth). El trabajo de Meiselas da cuenta precisamente de eso. 

Las imágenes que componen su libro muestran cómo el refugio es un espacio que se va llenando, y constituyendo como tal, con la materialidad de las vidas de cada una de esas mujeres. Son sus gustos, sus sueños, sus amores, sus deseos, los que van llenando, creando y constituyendo esos lugares para sí mismas, esos refugios –aunque sean temporales – en sus vidas. Son las historias de Janet, de Dawn, de Ritu, o de otras mujeres que prefirieron permanecer anónimas. Son sus camas, sus sábanas, sus almohadas, sus colchas; son sus zapatos de tacón, sus sandalias y sus botas; son sus maquillajes, su esmalte de uñas, su ropa, sus manos, sus uñas; son las fotos de sus hijos y sus juguetes, sus apuntes, sus cuadros, su T.V., sus letras, sus pinturas, sus miradas, sus cuerpos. Son sus libros. Es su vida cotidiana en espacios físicos que también están vigilados. Son sus recuerdos, y sobre todo es su esperanza, su deseo de vivir en calma, y de añoranza de otra vida lo que compone a esos refugios.  

Las imágenes de Meiselas también muestran habitaciones, cocinas, pasillos y jardines en donde transcurren las vidas de esas mujeres refugiadas. Simultáneamente, son imágenes que develan espacios vaciados, espacios que aparecen, así como una promesa de un lugar que será llenado por otra mujer. Así, no se trata de espacios fijos. Los refugios son espacios que se llenan, pero también que se vacían en la medida en que mujeres entran y salen de ese lugar y a la vez de la condición de ser refugiada. Como explica Meiselas, esto se debe a que los refugios permiten captar la “resistencia a la idea de establecerse, y hablan más bien del deseo de moverse” (Meiselas en Smyth).  El refugio es así un espacio y una condición temporal que se configura en la medida en que esas mujeres se ponen en movimiento para fugarse de la violencia y buscar lugares de acogida para sí mismas.  

Tal como esas mujeres en el Reino Unido no cesan de moverse para buscar un refugio y reconstruir sus vidas huyendo de guerras cotidianas, así mismo lo hacen los miles de hombres y mujeres que atraviesan fronteras nacionales huyendo de otras guerras contemporáneas. Su movimiento, como el de las mujeres que registra Meiselas, tampoco cesará hasta no encontrar un lugar para sí mismos, o un refugio donde autónomamente puedan recrear sus vidas.  

Bibliografía 

– BBC. “Britain’s first women’s refuge”, 29 mayo, 2014. Acceso desde https://www.bbc.co.uk/programmes/p01zjqv0.    

– Bulam, May. “160,000 UK children seeing domestic abuse in their homes, figures show”. En The Independent, 7 septiembre, 2018. Acceso desde https://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/domestic-violence-children-home-government-provision-support-decrease-uk-a8527186.html

– Smyth, Diane. “Susan Meiselas’ A Room of Their Own”. En: British Journal of Photography, 17 de enero 2018. Acceso desde https://www.bjp-online.com/2018/01/meiselasroom/

– Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española (23ª ed.). Madrid: España, 2014. Acceso desde http://dle.rae.es/?id=VfsJ9BX. 

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