Angela Melim

Por Angela Melim
Poeta
(Traducido del portugués por María Auxiliadora Balladares)

Después de una persecución injusta e implacable al Partido de los Trabajadores y su líder, el expresidente Lula –que iba adelante en las intenciones de voto– a cargo de los medios de comunicación monopolistas, del poder judicial transformado en actor político, de los banqueros y empresas transnacionales, con sus capataces locales; una campaña pagada con dinero ilegal, basada en fake news obscenas (como las empleadas en la campaña presidencial de los Estados Unidos de América y el Brexit), y la presión de pastores de las iglesias evangélicas sobre sus fieles y de empresarios sobre sus empleados; ante la incapacidad de la derecha tradicional de tener éxito con sus tentativas sucesivas de candidatos, he aquí que se elige por el pueblo engañado y crédulo, al Trump brasileño.

Desde ya y durante la campaña quedó claro lo que pretende ese capitán expulsado del Ejército por indisciplina. Violencia contra todos los que piensan diferente, persecución a los opositores –como él mismo dice: cárcel o exilio– y a los indígenas y negros, a las mujeres y a los LGBTI. Ataque a la educación en todos los niveles, y a la cultura, por su cualidad emancipatoria. Y, más allá de la hipócrita cuestión de fachada –la moral–, la verdadera cara del poder que representa, el económico: entrega del presal,[1]el agua y la Amazonia al capital extranjero, la venta de las empresas estatales lucrativas, la eliminación de los derechos laborales y de seguro social, manteniendo y ampliando los privilegios de los ricos de siempre.

Los demócratas y los que se abstuvieron de votar forman, sin embargo, un inmenso contingente de más del 70% de electores. Les queda a estos resistir desde ya –porque el futuro presidente comienza a interferir en el todavía gobierno de Temer, para pasar la reforma de las jubilaciones antes de tomar posesión, posponiendo el propio desgaste– con el pueblo en las calles, exigiendo la libertad de nuestro preso político –el mayor líder del pueblo brasileño, estadista admirado en todo el mundo: Lula– repudiando y protestando contra todos los ataques a los derechos conquistados y a la democracia. Ciertamente ese gobierno será un gobierno de confrontación. Sin propuestas que puedan mejorar la vida de la población, por el contrario, pronto esta comprenderá el timo del que fue víctima. Pero cualquier reclamo –como prometió el fascista– será reprimido a la fuerza. Boulos, líder popular que despunta, acaba de decir en un gran mitin poselección en São Paulo: ¡él fue electo presidente, y no emperador! ¡A la lucha!


Notas

[1] El presal es una reserva petrolífera descubierta en aguas profundas del Atlántico frente a las costas de Río de Janeiro, São Paulo y Espíritu Santo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.