La pasión según G.H. Obra Completa de Gilda Holst

María del Pilar Gavilanes
Universidad de las Artes

Género: Narrativa.

Autora: Gilda Holst

Título de la obra: Gilda Holst: Obra completa

Año: 2021

Lugar: Guayaquil

«Y la lluvia caerá, luego vendrá el sereno»
¿Se acuerdan? Nada, el sereno no llegó, nunca llega,
así que hay que insistir 289·

Más sin nombre que nunca, 1989. Turba de signos, 1995. Más o menos por esos años, con mis jóvenes amigas, empezábamos a separarnos: entre las 210 que desde allí en adelante, adolecemos de todo y que era muy normal y femenino; y, las que empezábamos a tomar conciencia de que estábamos ­o siempre habíamos estado­ un tanto desubicadas, desadaptándonos, progresivamente, de los lugares que nos eran asignados.

            Con las páginas de esta obra completa, afloran fragmentos de experiencias incomprendidas ­las mías, las de mis amigas y las de los personajes de GH­ desdramatizadas con la ironía de estas mujeres cuyos cuerpos y palabras dan forma a esos desfases. Asumir otras posiciones: la certeza de una voz, la existencia de otras voces. Se ha enfatizado la importancia de Gilda Holst para su generación y para las siguientes. De mujeres, y de escritoras.

            Una reunión de cumpleaños, una entrevista de trabajo, la familia, un viaje a la playa, ir de compras, una cita, un encuentro de amigas, tomar un café, una borrachera, un percance, un asalto, un accidente. Más o menos conocidos, conductores, porteros, jefes. Por ahí un abrazo, alguna dirección. Sobre todo, desencuentros, destiempos, palabras abruptas o tropezones, presentes postergados. Cuerpos que desbordan: 68 la explosión de sangre, en la cara de ella 122 sangre en la boca, menstruaciones, orinas, secreciones, sudores, una erección 117 palabras mal traducidas. La vergüenza, la imposibilidad de llorar, poco aire en los pulmones. Certezas, como las de Beatriz 130 de que iba a morir por equivocación. Si el cotidiano se construye sobre la base de malentendidos, los juegos con las palabras, tal vez, producen sentidos.

            Detective escritora perciben descifran esa serie de aparentes fracasos. Absurdos, los de una sociedad aburridamente conservadora. 160 Trato de que no se note nada en mi cara 160 esa coraza de líneas aprendidas 90 quita esa cara, mujer 193 y al verme como que recoge un sinnúmero de gestos dispersos y los dispone en su cara de amiga que se alegra de verme 123 ser mujer y no muy mujer, yo me disfrazaba de detective, no de hombre 124 preocuparse por cosas que una no ha elegido 197 no se sabía de manera cierta si era desafío, timidez, exhibición o tontería 127 ella cree en los hechos y él, en las palabras 132 Mientras él iba soltando las palabras ella intentando dominar los tendones de su cara 173 la desnudez, entonces, no existe: pantalón de engaño, vestida de astucia, tejido de letras, cautela escondida. El lenguaje. 218 en un momento de nuestra relación le dije que tenía un rasgo femenino que lo hacía muy interesante. Era un piropo. El me lanzó tan tremenda bofetada que de golpe y para siempre lo perdió 160 porque para él, en verdad, las mujeres no tenemos nombre.

            Dar con ella, 2000. Una mujer va ¿perdiendo? su nombre E. Fragmentos de su historia 231 un poco desparramada 270 E. que siempre se Equivoca con Entusiasmo, se inicia, como buena inicial que es, reuniendo el resto de sus letras o sus números, dobla la apuesta y se pone en juego otra vez 201 vivía deslizándose de una palabra a la otra, tanteándolas 197. Ese empeño de seguir contando. Le piden 1 ponencia, escribe 3: con olor a pan. Es la risa de la medusa, la de Helène. Versiones múltiples, las posibilidades de la enunciación. Son los devenires de Simone, de Clarice, de las mujeres de Gilda. Somos más fragmentadas, dice. 322 soy la mano que roza las hojas verdes de una peregrina cuando camino, soy los dedos que se quedan con un poquito del polen amarillo, soy peregrina; soy vereda con baches y declives, soy abismo (¡uy!) soy uy y soy paréntesis, soy uf; y soy playa y soy mar, soy reunión en el café y soy cerveza; soy listas que hago y tacho; soy algunas frases extranjeras que no sé bien cómo se escriben.

            Otros textos. Producir y escuchar relatos sobre ella 393 constantemente leyendo/interpretando la ciudad, al experimentarla, imaginarla o simbolizarla 393 tampoco se puede decir, esto es la ciudad, así es Guayaquil. La escritura de la ciudad y la escritura femenina. 393 el fragmento, lo inacabado, lo otro, la periferia, el detalle, lo cotidiano, lo heterogéneo. Otros espacios, también, como los de Perec 25 vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.[1] Esquivar los golpes. La esquiva. La astucia del débil. El arte de moverse un poco fuera del camino en vez de bloquear: introducir una distancia, dilatar un tiempo, abrir una brecha. Los intervalos del lenguaje. La relación entre las palabras. Intersticios sin adjetivos: pronombres, sujetos, otros idiomas, fondo musical.

            Practicar con ambas manos hacia arriba y el peso del cuerpo centrado. Girar en sentido antihorario, esquivar hacia adentro, flexionar las rodillas, rotar la cadera, hacerse un cuerpo más compacto. No perder el equilibrio, ágil, breve. Conjugar los géneros, las formas cortas, los cuentos de 1 párrafo. Girar para alejarse, regresar. Después de esquivar un golpe, es probable que se acerque otro 352 un asombro, un vacío, algo que en algún momento te ha dejado enmudecida. Y tratar de poner palabras, hacer una red, una explicación, una pregunta, tender un puente sobre ese silencio, y mostrarlo y cubrirlo al mismo tiempo 312 El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo. Insistir, entonces. Ser impredecibles. Desmultiplicar posiciones. Insistir.


· Los números corresponden a las páginas de Obra Completa (Cadáver exquisito, Guayaquil: 2021)

[1] Georges Perec, Especies de espacios (Barcelona: Montesinos, 1999), 25.

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