La agresión a Palestina del 2021

Alejandro Moreano

No hay noche en nuestra noche deslumbrada por el bombardeo.
Velan nuestros enemigos y nuestros enemigos encienden para nosotros la luz en la oscuridad de los refugios.

Mahmud Darwish, Estado de sitio

Del 9 al 20 de mayo del 2021, poco después de que se iniciara la gigantesca rebelión colombiana contra el Gobierno de Duque y el “uribismo”, se produjo una enésima agresión militar israelí contra los palestinos tanto en Cisjordania como sobre todo en Gaza. El ataque dejó 232 palestinos muertos, entre ellos 65 niños y 1440 heridos, e incluyó ataques a la televisión Al Jazeera de Qatar y a la Associated Press para evitar la cobertura de los ataques.

La acción comprendió además un proyecto de expulsión de palestinos del barrio del Sheikh Jarrah, como parte de la política israelí de acabar con los palestinos de Jerusalén para convertirla de facto en su capital, a pesar de la oposición de la ONU y de la gran mayoría de gobiernos del mundo que aceptan a Tel Aviv. Empero, el reconocimiento por parte del Gobierno de Trump de Jerusalén alentó a Netanyahu en su política de apartheid.

Mas allá de los once días de bombardeo, la violencia israelí durante toda la pandemia ha comprendido el bloqueo económico a Gaza, en particular en alimentos y, sobre todo, medicinas y vacunas, a veces con bombardeos y destrucción de hospitales y tuberías de agua, con los incalculables efectos en padecimientos de hambre y enfermedades. La política de apartheid se ha aplicado también en la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania con los consecuentes retenes, el apoyo militar a los colonos israelíes y su organización paramilitar. Los palestinos no pueden circular de un barrio a otro de sus ciudades, y en algunos casos de una región a otra por la construcción del célebre Muro de la Vergüenza.

Si partimos de la situación anterior a la división de Palestina en dos Estados en 1948, y en la que toda Palestina era de los palestinos junto a judíos y cristianos, la Palestina actual ha sido cercenada de la mitad establecida por el Acuerdo de Partición de la ONU, al 20 %.

Todo ello gracias al apoyo estadounidense. Si en 1914, Israel recibió 8 millones de dólares diarios de los EE.UU., esto es 2920 millones anuales, en 2020 recibió 3.800 millones como parte de un compromiso firmado en 2016 por Obama de 38.000 millones en ayuda militar para la década 2017-2028. Israel es de hecho una base militar estadounidense para el control del Medio Oriente. Gracias al apoyo total del Gobierno de Trump y a las vacilaciones y traiciones de Arabia Saudita y otros países árabes, hay un virtual bloque proisraelí en el Medio Oriente para cercar a los palestinos, Irán, el Hamas del Líbano y eventualmente Siria e imponer la paz norteamericana.

Benjamín Netanyahu que ha dirigido el Gobierno sionista desde hace 12 años, varios años después  del asesinato del Primer Ministro Itzjak Rabín, socialdemócrata promotor de las negociaciones con Palestina, y del fin de los acuerdos de Oslo, ha expresado el mayor endurecimiento de la política sionista de extrema derecha. Un discurso suyo lo dice con claridad:

¡Nosotros éramos sólo 650 judíos, contra el resto del mundo árabe! Ningún FID (Ejército de defensa de Israel). Ninguna fuerza aérea de gran alcance […] Hoy tenemos:

Un país

Un ejército

Una poderosa fuerza aérea

Una economía de estado de la técnica que exporta millones de dólares.

Intel – Microsoft – IBM desarrollan productos en casa. […]

¿Quién es Hamas para asustarnos? ¡Usted me hace reír! […]

Entonces, perdónennos por:

No preocuparnos.

No llorar.

No tener miedo.

Sólo lloramos nuestras muertes, mientras otros se regocijan en derramar nuestra sangre. Es por eso que vamos a vencer hasta el final.

Levanto mis ojos a los montes y pregunto: ¿De dónde vendrá mi socorro? El socorro vendrá de mi Señor, el Creador de los cielos y la tierra.

Netanyahu representa ese feroz racismo que inflama a muchosde los ciudadanos y ciudadanas israelíes. Reproduzco un texto de un artículo que publiqué después de la masacre de 2014:

El periodista y cineasta canadiense David Sheen en “Terrifying Tweets of Pre-Army Israely Teens” (“Aterradores tuits de adolescentes israelíes premilitares”) presenta a jóvenes muchachas que dicen frases como las siguientes:

– Odiar a los árabes no es racismo, es un mandato de dios.
– Maten a los niños árabes para que no haya una próxima generación.
– Desde el fondo de mi corazón deseo que los árabes sean quemados.
– Si dios quiere, ya no habrá más árabes al final.

La reacción Palestina

El ejército israelí -la base militar estadounidense en el Medio Oriente- es la quinta fuerza militar del mundo. Frente al mismo, ¿qué tienen los palestinos?: catas. Es frecuente contemplar a niños palestinos utilizar el arma de David contra Goliath. Se han hecho célebres también las mujeres con sus típicos atuendos. Y hoy también los ancianos.

¿Derrotar con catapultas al quinto ejército del mundo? No hay ninguna ilusión por supuesto. Los palestinos saben que por ahora solo tienen una estrategia: sobrevivir. Mostrar a Israel y a todo el mundo que existen y que resisten. Es, sin duda, la mayor estrategia heroica de los tiempos actuales.

De todas maneras, los guerrilleros del Hamas de Gaza y del Al Fatah y los Frente Popular y Frente democrático por la Liberación de Palestina, han desplegado varias acciones de enfrentamiento. Una de ellas fue el lanzamiento de misiles de mayor alcance a Tel Aviv, Askelon y otras ciudades y regiones.

La acción de Hamas, más allá de la frase despectiva de Netanyahu– “¿Quién es Hamas para asustarnos? ¡Usted me hace reír!”-, obligó al gobierno israelí a una negociación por mediación del gobierno egipcio.

El 20 de Mayo, cables internacionales -en especial Reuters- informaron que el Consejo de Seguridad israelí aceptaba la tregua con Hamas mediada por el Gobierno egipcio, “una vez que sus bombardeos aéreos y terrestres habían alcanzado sus objetivos”, eufemismo político para el interior de Israel.

En el papel de mediador, el presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi ordenó a dos delegaciones suyas reunirse con palestinos e Israelitas para fortalecer el Acuerdo. Por su parte, Abu Unaida portavoz de Hamas en la negociación declaró:

Con la ayuda de Dios pudimos humillar al enemigo, su frágil entidad y su salvaje ejército. El mundo entero vio la vergüenza de este régimen, cuyos líderes están orgullosos de atacar edificios y casas. También están orgullosos de matar niños y mujeres.

A la par, la activista palestina Mona Al-Kurd se enfrentó a las fuerzas de ocupación sionista en relación a la expulsión de su familia de Sheikh Jarrah en Jerusalén, logrando algunos éxitos y abriendo el camino para nuevos enfrentamientos.

La resistencia palestina, en suma, apoyada en la solidaridad internacional, pronunció el hundimiento del Gobierno de Benjamín Netanyahu, rechazado por el pueblo israelí por escándalos de corrupción y mal manejo de la pandemia.

El 13 de Junio de 2021 cayó Netanyahu, y subió un gobierno apuntalado en una insólita alianza integrada por varios partidos de ultraderecha dirigidos por antiguos aliados de Netanyahu, partidos de centro-izquierda como Yesh Atid y el Partido Laborista, el izquierdista Meretz, el partido de centro Azul y Blanco (Kachol Lavan) y el partido árabe Lista Árabe Unida (Ra’am), que representa a palestinos de Israel. El Primer Ministro es Naftali Bennett, líder de Yamina, un partido de confesión religiosa y de extrema derecha. Un nuevo gobierno que no ofrece mayor variación que el anterior. Pero, tal como lo declaró el dirigente izquierdista, Adi Redman: “Para ser honesto, no pensé que estaría feliz de que Naftali Bennett se convierta en primer ministro», y que solo se justifica por el odio a Netanyahu de gran parte del pueblo israelí.

Con excepción del Gobierno de los EE.UU. -Joe Biden se refugió en la frase de cajón: “Israel tiene derecho a defenderse- y de algunos gobiernos traidores del Medio Oriente y de América Latina -el tal Bukele de El Salvador, por ejemplo, y Bolsonaro desde luego-, la ONU y la mayoría de los gobiernos del Mundo condenaron la agresión israelí, incluido los de la Unión Europea que en Julio se negaron a asistir a la celebración norteamericana en Jerusalén.

Pero son tantas las resoluciones de la ONU que condenan a Israel, y que los EE.UU. vetan, que a nosotros nos interesa referirnos más bien a otras acciones de solidaridad internacional. En primer lugar, la de judíos antisionistas. Hay que recalcar que en el mundo existen más de 40 millones de judíos y en Israel solo siete. Muchos de esos judíos condenaron el sionismo desde el principio. Y, hoy, según el Jewish Electorate Institute, el 34% de los judíos norteamericanos consideran que el trato israelí a los palestinos es racismo; el 25%, que Israel es un estado apartheid, y el 22 que “comete genocidio contra los palestinos”. En Mayo de 2021, judíos de Palestina realizaron una actividad de rechazo al intento israelí de desalojarlos del barrio Silvan de Jerusalén, declarando que tal acción “es un crimen de lesa humanidad”, recordando que “los sionistas no tienen derecho apoderarse ni siquiera un milímetro de Tierra Santa”. Dos años antes, el 8 de Mayo de 1919, ciento cincuenta mil judíos antisionistas protagonizaron una poderosa marcha.

El movimiento de apoyo a Palestina BDS -Boycot, Desiversiones y Sanciones- tiene múltiples seguidores que llaman a bloquear la compra de productos israelíes como Mangos y melones, Fotomatones Tecnotron y otras instalaciones recreativas callejeras, variedad de patatas Mondial, LZR (en Mercadona) variedad Vivaldi y Desiree y muchos otros productos. En estos últimos tiempos ha surgido el boicot a vender en Israel y los territorios de Palestina ocupada. Así, por ejemplo, la famosa compañía Ben & Jerry’s ha resuelto no vender sus famosos helados en suelo palestino ocupado.

En el terreno de la literatura y el arte, los palestinos tienen una significativa representación: uno de los mayores teóricos poscoloniales, Edward Said, y su gran libro Orientalismo, Mahmud Darwish, de los mayores poetas del Siglo XX, a quien la presión judía impidió que ganara el Premio Nobel,Fadwa Tuqan, una de las tres grandes poetas árabes contemporáneas, reconocida por Darwish como “la madre de la poesía palestina”, Annemarie Jacir, cineasta y poeta que en 2008 fue la primera directora palestina en rodar una película con La sal de este mar, Rafeef Ziadah, gran poeta de multitudes y cuyo poema “Nosotros enseñamos vida señor” se volvió viral, Naomi Shihab Nye, poeta, compositora y novelista, autora de más de 30 obras.[i]

En la perspectiva histórica, los palestinos celebraron en este período impregnado por la agresión de Mayo, a Gassan Kanafani en el 49 aniversario de su muerte por asesinato el 8 de Julio de 1972. Kanafani es una figura extraordinaria. En solo 36 años de vida fue cofundador, junto al legendario George Habash, a quien tuve la suerte de conocer en persona, del Frente Popular por la Liberación de Palestina y dirigente práctico de innumerables actividades revolucionarias, a la vez que escritor de cuatro novelas concluidas[ii] y varias sin terminar, tres obras de teatro, múltiples relatos y crónicas y tres excelentes libros de ensayo sobre la literatura en la Palestina Ocupada, y su tesis de filología árabe en la Universidad de Damasco Raza y religión en la literatura sionista. A los 36 años, el 8 de Julio de 1972, Kanafani fue asesinado en Líbano por un coche bomba israelí con explosivos, atentado del que la Primera Ministra Golda Meier dijo “hemos destruido una brigada militar armada”.

Son múltiples los y las artistas palestinas. Lo que nos interesa aquí es señalar a los artistas israelíes que han asumido una posición crítica frente a Israel y solidaria con la causa palestina. En ese terreno cabe mencionar que en Julio 2021, el cineasta judío de Israel Nadav Lapid, ganador del Oso de Oro de Berlín por Sinónimos, 2019, presentó en Cannes el film Ahed¨s Kneem (La rodilla de Ahed) sobre la violencia israelí contra los palestinos que “no empezó ayer desgraciadamente ni va a terminar mañana”. El film, cuyo protagonista es el cineasta y, alter ego de Lapid, se remite a la historia de Ahed Tamimi, activista palestina que abofeteó a un soldado israelí y sobre la que Bezalel Smotrich, el portavoz del Partido Sionista Religioso declaró “debería haber recibido un disparo, al menos en la rodilla”, frase de la que se desprende el título de la película. Vale señalar también a Amira Hass una escritora israelí que vive en Gaza y que escribe múltiples crónicas de condena a Israel.   

Palestinos y judíos antisionistas tiene la palabra.


Notas de pie

[i] Ver Moreano, Alejandro, Sycorax 3, Abril 2020, “Angela Davis y Toni Morrison: mujeres negras, política y literatura”.

[ii] Una trilogía palestina, [Hombres en el sol; Lo que os queda; Um Saad], Hoja de Lata Editorial, 2015, Madariaga, M. Rosa de (prologuista y traductora). Un mundo que no es nuestro. Prieto González, María Luisa (trad). Huerga y Fierro Editores, 1995.

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